Día duro, semana melancolica.

Escrito por perdomoquinteiro 24-01-2017 en Sentimientos. Comentarios (0)

Son esas cosas que piensas, sabes que pueden pasar, están ahí, se esconden detrás de la puerta, te observan desde la cocina, en algún momento te enteras y zas. Ocurren. ¿y por que? Tenían que pasar. Y te vienes abajo, y se te llenan los ojos de lágrimas, cualquier cosa aviva tus sentimientos, hacen que te vuelvas más sensible. Una canción, un vídeo, una frase, cualquier cosa es valida para que se dispare tu maquina de hacer lagrimas y empiecen a fluir de tus ojos, atraviesen tu cara y terminen llenando tu camisa, la mesa, el espacio que te rodea. Tenemos que acostumbrarnos a esas situaciones, a todos esos "palos" que te da la vida, todo se entrena, hasta el dolor. Tienes que hacerte duro, resistente, tratar de que la situación no te pueda, o por lo menos aparentarlo para poder seguir. Las piedras en el camino se pueden saltar o rodear, pero nunca puedes dejar de andar. Todo fluye, todo llega, a nada te acostumbras, imposible. Por suerte tenemos gran variedad de amarguras, si todas fueran iguales no resistiríamos. Lo menos malo es compartirla con alguien que quieres y que lo único que le pido es un hombro, ni siquiera que diga nada, no lo estropees. Un silencio ayuda y mucho. Un te quiero más. Las situaciones se presentan solas y tu las recibes con las personas que te rodean, en este instante, ahora. Las que estan lejos, mejor dejarlas lejos. 

Llevo una semana o algo más un poco o un mucho sensible. Cualquier cosa me dispara la maquina de hacer lágrimas, una canción, un vídeo, una frase. Trato de no ver algo mas de un elemento sensiblero al día. No me importa llorar pero tampoco tengo ni quiero más tiempo para ello. Se que llorar demuestra que algo funciona bien, como el sabor, el gusto o el tacto. Si no lloras, algo más profundo falla. Estuve muchos años con esa parte de mi cuerpo dormida, no recuerdo lo que pasó, pero me alegró llorar. Que contradicción. Algo se despertó en mi, he hizo que se pusiera nuevamente en marcha, me volví más observador, mas detallista, analizaba las cosas de otra forma, mas pausado, mas clamado y sigo trabajando esas facetas que se que hacen que mi valor como persona aumenta, peso solo para mi. No quiero valer para nadie, eso serán efectos secundarios o como dirían otros, daños colaterales. Empiezo por valer para mi, para luego valer para otros.